Sección Tips

¿Dar nalgadas a tus hijos?

Jueves, 11 de Enero de 2018 08:45
Visitas: 3231Comparte en:

Actualmente existe un debate sobre si los padres deberían disciplinar físicamente a sus hijos, ya que algunos argumentan que esto dejaría afectaciones psicológicas a los niños al crecer, mientras que otros opinan que un golpe moderado en el momento adecuado servirá para guiarlos correctamente.

“Una nalgada no va a matar a un niño, ahorita ya solo le dan el celular para que se calle y ya, y no corrigen al niño en lo que está haciendo mal, y yo sí veo mucha diferencia en las generaciones de antes y las de ahora, ya ni siquiera a los maestros se les tiene respeto”, contestó Erika Hernández en una encuesta hecha en redes sociales.

Por su parte, Sandra Ivonne Valencia se mostró en desacuerdo, al comentar que “no se conforman con toda la violencia que sufrieron de niños sino que la siguen fomentando. Bonita manera de educar (…) Golpear es facil pero el chiste consiste en educar”.

Es cierto que existe una delgada línea entre la disciplina y la violencia contra un niño a la hora de intentar detener una conducta inapropiada, y para explicar la diferencia se entrevistó al psicólogo infantil Enrique Anchondo.

El profesionista explicó que los niños aprenden patrones y conductas en el hogar por lo que aunque el adulto no tenga conciencia de que su comportamiento será reproducido por sus hijos, éstos observan y repiten.

Será entonces en el hogar donde se defina la crianza del menor, misma que, para muchos, inicia desde la concepción del niño ya que se ha aceptado que el producto percibe estímulos externos desde que se encuentra en el vientre de su madre.

La crianza en sí consiste en un proceso a través del cual el niño recibe información del ambiente que lo rodea y con la cual establecerá una identidad con la cual vivir, y dependiendo de su formación se determinará si el menor será o no funcional durante su etapa adulta.

En repetidas ocasiones, los padres se niegan a disciplinar rígidamente a sus hijos, sobre todo a temprana edad, ya que “están muy pequeñitos, todavía no entienden reglas”, a lo que el experto replicó que esta percepción es incorrecta.

Detalló que la diferencia en la edad de los niños para integrar reglas en su conducta estriba precisamente en eso, buscar introducir conceptos de lo que se permite o no, por lo que, entre más pequeño el menor, más guía necesita, es decir, más lineamientos para su comportamiento como parte de la sociedad, por lo que la disciplina es importante.

“No puedo decirle a un niño de dos años que haga lo que quiera, porque no sabe qué quiere; pero a uno de 8 o 9 años sí puede decírsele en algún sentido.

Esto es muy importante para los padres conocerlo, porque luego confundimos disciplina con castigo. Están muy mal entendidos estos conceptos”, subrayó.

ENTONCES, PARA LA EDUCACIÓN ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE CASTIGO Y DISCIPLINA?

Anchondo explicó que la disciplina significa un orden, algo que está encaminado a un objetivo de manera sistemática, “que para eso utilizaríamos un castigo, y es otro cantar, pero el castigo es un proceso también”.

“Yo puedo establecer la disciplina, que el niño haga esto, sin castigo. Yo puedo establecer que el niño tome ciertos hábitos sin castigo y estoy ejerciendo disciplina (…) los padres muchas veces tienen esa mala concepción de que hay que darle disciplina y es el castigo”.

Mientras que la disciplina es una metodología encaminada a un fin determinado, como generar un hábito efectivo para el niño, ya sea lavarse los dientes, hacer su tarea o irse a dormir temprano, un castigo tiende también a un fin, sí, pero se utiliza como acción para disminuir una conducta, en lugar de reforzar aquellas que son positivas.

“Desde ahí ya partimos de diferentes formas, porque cuando hablamos de estilos de crianza, hablamos de dos aspectos muy importantes: la emoción y la conducta”.

Es sencillo, la emoción se refiere al sentimiento, y las conductas es el quehacer de las personas. Así hay padres que serán muy afectivos y padres que no, pero también aquellos controladores y quienes no lo serán.

La clave, señala, es buscar el equilibrio entre disciplina y afecto.

“Si soy puro afecto, no le estoy dando la oportunidad del orden, o visceversa, y ambos son necesarios para un desarrollo más armónico”.

EXPLICADO LO ANTERIOR, ¿ES ACEPTABLE UNA NALGADA PARA DISCIPLINAR?

El psicólogo señaló que todo niño necesita líneas, pues, entre más pequeño, menos cuenta con las herramientas fisiológicas y cognitivas para actuar adecuadamente, y uno, como padre, se las marca, así que lejos de perjudicarlo, se le ayuda.

“Cuando le decimos ‘no, hasta aquí’, le estamos ayudando porque establecemos límites, y cuando establecemos límites al niño le da seguridad”, dijo.

En cuanto a la disciplina con contacto físico, dijo que ésta se debe utilizarcomo último recurso y que debe haber prioridad en el diálogo y la búsqueda de soluciones, sin embargo, una “nalgada terapeutica” ayudará, por ejemplo, a cortar un berrinche.

Para que éstas formen parte de un acto disciplinario, una nalgada, o golpe moderado al menor, desde pequeños hasta la pubertad, requieren contar con un objetivo, como detener una rabieta, no implementarse mientras el adulto está enojado o alterado y éste, a la vez, estar consciente de que es una herramienta de apoyo, por lo que debe ser el último recurso.

Advirtió, sin embargo, que este contacto puede convertirse en violencia hacia el niño cuando se utiliza como primera y única instancia, con enojo y sin un objetivo disciplinario específico.

Detalló además, que éste método será más efectivo y tendrán más impacto en el menor cuando se hacen directamente por el padre o la madre, es decir, con la mano, que si se hiciera con algún objeto, como un cinturón o hasta un zapato.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


Más de Tips