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Aprende a lidiar con la gente que te cae mal

Martes, 16 de Mayo de 2017 07:31
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Es verdad, es imposible caerle bien a todo el mundo, pero esta regla también puede aplicarse de otra forma: es imposible que todos nos caigan bien ¿cierto? Hoy quiero hablarte sobre cómo tratar con las personas que no te agradan.

La verdad es que depende de cada uno de nosotros la forma en que reaccionamos a su presencia desagradable o no, según nuestros estándares de armonía y bienestar. No se trata de ser hipócritas y demostrar amabilidad o respeto con quien no nos agrada o no soportamos, tampoco es falta de autenticidad. La idea es demostrar inteligencia y madurez para sobrellevar a quien por distintas razones les consideramos personas no gratas.

El estrés por tantas actividades que tenemos que realizar, más las que nos echamos a cuestas por la incapacidad para decir no, nos mantiene ocupados e irritables, lo cual nos predispone a explotar ante la mínima provocación. Nos mantenemos ocupados con la finalidad de ganar dinero y otorgar bienestar a quienes nos rodean y esto nos hace creer falsamente que ésa es la fuente de la felicidad y olvidamos que el amor, la compasión y el interés por los demás son las verdaderas fuentes de felicidad. Si vivimos acorde a lo anterior, difícilmente nos afectarán las circunstancias adversas a las que obligatoriamente nos enfrentaremos día a día.

El Dalai Lama escribió lo siguiente: “La ira no se puede vencer con ira. Si una persona muestra ira hacia ti y tú respondes con ira, el resultado será desastroso. En cambio, si controlas tu ira y muestras el sentimiento opuesto –amor, compasión, tolerancia y paciencia- no sólo conservarás tu paz interior, sino que la ira del otro ser irá apagando poco a poco.”

El juicio y el raciocinio son dos capacidades impresionantes en los seres humanos, pero estas mismas nos hacen ver amenazas donde no las hay. Los pensamientos nos provocan sentimientos y éstos nos llevan a acciones que no siempre son las más acertadas o correctas. Nos arrepentimos de lo que dijimos o hicimos, muchas veces por pensamientos basados en la ira o en falsas suposiciones. Igualmente con los juicios que hacemos de personas que escasamente conocemos y aplicamos el juicio descalificador. Las apariencias engañan y no siempre lo que vemos es la realidad por los filtros, limitaciones y suposiciones que todos tenemos.

La amabilidad, la sensatez y la madurez se muestran en la capacidad que tenemos de reaccionar ante lo inesperado o lo que nos desagrada. Demostrar desprecio hacia una persona nos hace vulnerables a vivir en sufrimiento constante, porque nunca encontraremos la paz plena ni podremos cambiar a quienes nos rodean.

Dicen por ahí que hay tres cosas difíciles de ocultar, el dinero, el amor y los malos modales. Aquí quiero agregar el ocultar el desprecio hacia alguien porque el lenguaje corporal y verbal nos delata tarde o temprano con manifestaciones como las siguientes:

1.- Mirada hacia arriba al escuchar, ver o hablar de alguien. Es un signo evidente de desprecio comúnmente utilizado por mucha gente que, de tanto repetirlo, no lo hace consciente.

2.- Suspiros abruptos. Señal de desesperación evidente de malestar ante lo que sucede.

3.- Miradas fulminantes a la persona en cuestión. Hay quienes tienen la mirada tan penetrante que logran intimidar frecuentemente a quienes no soportan al igual que a quienes quieren. Miradas que matan y que demuestran el poco control de tus emociones.

4.- Estar de pie frente a la persona en cuestión y cruzar los brazos. Eso significa “pinta tu raya”, marco mi territorio.

5.- Palabras hirientes, llenas de resentimiento o sarcasmo, dirigidas como veneno letal a quienes no soportan o desprecian.

6.- Se ignoran los comentarios utilizando el látigo de la indiferencia.

7.- Se realizan desplantes irrespetuosos dejando incertidumbre en la persona en cuestión.

Hago alusión nuevamente al Dalai Lama cuando escuché por televisión un cuestionamiento realizado en relación a este tema. Le solicitaron un método práctico para afrontar algo que nos afecta a todos por igual: las circunstancias desfavorables, incluyendo a la gente que no nos agrada. El respondió: Cuando te enfrentes a circunstancias desfavorables, ante todo mantén la calma. No sirve de nada angustiarse o ponerse nervioso. Comprender la teoría del karma y que toda la existencia mundana tiene como naturaleza el sufrimiento, te ayudará a mantener la calma. Aunque actuemos con el mejor de los criterios, puede que tropecemos con problemas. Lo más importante es mantener la calma, porque sólo entonces podremos investigar sin emoción ni angustia.

Juzga con calma y luego toma una decisión. Si resulta que la decisión no es acertada, no lo lamentes. Esa actitud te ayudará, porque no somos clarividentes…

Demostrar desprecio nos aleja de la armonía y el amor. No existe la persona perfecta, todo es temporal. Son precisamente esos minutos los que nos pueden animar a soportar la carga que significa tratar con la gente que consideramos insoportable. Esta temporalidad nos invita a tener fe en que todo pasa y de todo se aprende. Con tiempo entendemos que la gente que llegamos a despreciar por alguna razón, se convierten en maestros de vida por la paciencia y tolerancia que fomentamos en nosotros y que antes no teníamos.

Evitemos muestras de desprecio porque se guardan celosamente en el subconsciente de cada uno de nosotros y podemos llegar a convertirnos en expertos en la materia incrementando el rango de quienes merecen estar en ese círculo basado en el odio y el rencor.

Analiza ¿qué puedes aprender de las personas que no te caen bien? ¿qué has descubierto de ti gracias a ellas? Te lo dejo de tarea. Ánimo, hasta la próxima.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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