Sección Tips

3 formas de lidiar con gente difícil

Miercoles, 10 de Enero de 2018 07:19
Visitas: 1837Comparte en:

Mi vida sería maravillosa, si no fuera por miles y miles de personas que habitan en este planeta. Esto lo escuché hace varios meses de una persona que se quejaba amargamente de encontrarse continuamente con personas que le hacen la vida imposible o insoportable. Se quejaba de tener que lidiar con compañeros de trabajo que son insensibles y prepotentes.

Agregó: Es un verdadero suplicio tener que aguantar a clientes exigentes y desconsiderados y ni para que agregar el aguantar a mi suegra que continuamente se mete en nuestras vidas con sus chismes y chantajes emocionales.

Al escucharlo me hizo reflexionar que en todas partes hay gente que no piensa igual y tarde o temprano, esta variedad en pensamientos, prioridades, principios y valores, puede ocasionar conflicto.

Hay muchos tipos de gente difícil, y eso depende del lugar y momento. La mejor definición de gente difícil para mí es:

Es una persona con conflictos sin resolver, que pretende agrandar su imagen a costa de disminuir la imagen de los demás.

Probablemente no sea su intención hacer la vida insoportable a los demás, pero con sus carencias y conflictos internos hace que su actitud cambie desfavorablemente y, es precisamente ahí donde se ocasiona el problema.

Quiero compartir contigo tres primicias sumamente importantes y, si reflexionas en ellas, encontrarás nuevas estrategias para sobrellevar a gente que ante tus ojos te parecen difíciles o prácticamente insoportables.

1. Detrás de una persona difícil, hay una historia difícil.


Te pido que en este momento pienses en alguna persona así. De preferencia que la conozcas o tengas que lidiar con ella frecuentemente. ¿Conoces su historia? ¿Conoces su pasado o su presente?

Te puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que su vida no ha sido fácil. Que puede tener un pasado con inseguridades, miedos, agresividad o indiferencia. Son cuatro factores que hacen que la gente cambie y desafortunadamente para mal.

No es mi afán justificarlos, pero sí entenderlos. Entender que en su actuar hay un grito de necesidad de sentirse aceptados, valorados o amados. Que con sus actitudes poco detallistas, agresivas o indiferentes están intentando de llamar la atención o sentirse importantes.

La gente difícil tiene una historia difícil. Una historia que muchas veces intentan ocultar u olvidar a través de conductas que dañan a quienes los rodean. Una historia que puede remontarse inclusive al tiempo que estuvieron en el vientre de sus madres. ¿Qué tan esperados y aceptados eran? ¿Qué vivencias y sensaciones tuvo su madre durante el embarazo?

Historias en las que por carencia de afecto durante etapas cruciales del desarrollo, hacen que en el futuro se conviertan en villanos protagonistas de las historias de muchas personas que los rodean. Repito, no los justifico, pero es ahí donde la madurez de cada uno de nosotros se aplica para intentar de encontrar el por qué de sus actos.

2. Nadie puede hacerte la vida imposible a menos que tú lo autorices

Siempre existe la posibilidad de aceptar o no aceptar los agravios y humillaciones. Me quedo verdaderamente sorprendido después de conocer historias de personas que han sufrido tremendas agresiones de todo tipo e inclusive privación injustificada de su libertad y posteriormente publican sus vivencias y aprendizajes.

Siempre existe la posibilidad de decidir qué tanto permito que me afecten los desplantes y agresiones de la gente que me rodea. Y eso es precisamente el concepto que más habla de madurez o de crecimiento personal.

3. La fortaleza de la gente se mide durante las adversidades, no en la tranquilidad

Las ofensas de la gente son como obsequios que te ofrecen. Si lo aceptas es que es para ti, si no lo aceptas ¿de quién va a ser? Obviamente del que te lo ofrece.

Al interpretar es cuando verdaderamente se evitan una gran cantidad de conflictos. Evitarías tomar todo lo que te dicen y sobre todo en forma personal.

Recuerdo aquella historia que hace varios años me contaron sobre el maestro estricto y sumamente exigente que durante el último día de clases, uno de sus alumnos se acercó y le dijo con toda su ira guardada y durante mucho tiempo reprimida: ¡Me alegro mucho que haya llegado este día para decirle que es de lo peor que he conocido! ¡Que es usted un inepto, déspota y el profesor más desagradable que jamás había tenido! ¡Qué bueno que no lo volveré a ver!

El profesor sin inmutarse le dijo: Mil gracias por tu comentario pero no lo acepto. Puedes llevártelo. No es para mí; y siguió su caminar sin ningún malestar aparente. Simple y sencillamente no lo aceptó. No le dio la importancia que el alumno quería que tuviera. No se dejó inmutar por las agresiones que a su juicio, eran inmerecidas.

¿Cuántas veces reaccionamos totalmente al contrario? A cuanta ofensa o agravio reaccionamos con agresividad y sin control y lo que hacemos es atizar el fuego e inclusive aumentar con nuestra reacción la intensión del que nos insulta. Si lo que quería es desestabilizarte, lo logró.

Es más fácil ponerte sandalias que querer alfombrar al mundo entero. Este concepto de origen oriental, es muy cierto, porque nunca podremos cambiar a toda la gente y la gente no puede ser siempre como queramos. Es más fácil fortalecer mi autoestima e intentar poner armonía donde quiera que esté y dejar que la gente y las palabras fluyan.

Haz un esfuerzo continuo por ser feliz a través de la aceptación. La gente cambia cuando se siente aceptado y valorado. La gente hace un esfuerzo por agradarte cuando ven que de tu parte existe la aceptación.

No cabe duda que la astucia que tienen ciertas personas para hacer sentir valorada y querida a la gente complicada, hace más milagros que toda una cadena de reproches. Deseo que estas primicias sean consideradas por ti y que si crees conveniente, las agregues en el menú diario de tu vida.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


Más de Tips