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Cómo ser más humilde y sencillo

Jueves, 8 de Noviembre de 2018 08:38
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Podemos educar nuestro modo de ser no solo para mejorar nuestras relaciones personales con los demás, sino también, para sentirnos mejor con nosotros mismos. Nuestra calidad de vida mejora de forma notable gracias a la sencillez como una virtud que perfecciona la naturaleza humana.

Por el contrario, el orgullo, la vanidad y la soberbia producen enredos y nudos en las relaciones sociales. Si quieres empezar a poner en práctica el arte de simplificar la vida, entonces, comienza contigo mismo. ¿Cómo ser más humilde y sencillo? Si quieres simplificar tu vida, comienza contigo mismo. En Psicología-Online te orientamos para lograr esta meta psicológica y humanista que resulta tan constructiva para ser feliz.

5 consejos para ser una persona humilde y sencilla

Admite tus equivocaciones con madurez.

Si consigues hacerte verdaderamente responsable de las consecuencias de tus actos, entonces, estarás muy cerca de alcanzar este objetivo de ser sencillo. Expresa con libertad esa conciencia del error que ha generado algún efecto indirecto a terceros. Por tanto, muestra tu voluntad de reparar el error. No se trata de culparte por ello, sino de mostrar de forma sincera que te preocupa esa situación y quieres ocuparte de ello. Expresa con sinceridad el mensaje "lo siento" cuando lo creas conveniente.

Aprende de las personas humildes y sencillas.

Si miras a tu alrededor, vas a encontrar claros ejemplos de amigos, familiares y ciudadanos que encarnan estos valores. Esos seres humanos admirables son una constante fuente de inspiración porque más allá de cualquier tipo de teoría, consiguen encarnar en la práctica del vivir, la actitud consciente de este modo de ser. ¿Cómo te hacen sentir a ti esas personas? ¿Y cuál crees que es la clave de esta capacidad de inteligencia emocional? Intenta modelar esas cualidades que admiras en ellos porque tú también tienes esta habilidad social si la entrenas.

Confía en las buenas intenciones de los demás.

Puede resultarte difícil en algunos momentos. Incluso, puede que este principio no se cumpla de forma universal siempre. Sin embargo, cuando las personas tienen buen corazón, sus acciones casi siempre están motivadas por una buena intención inicial, aunque luego descubran que estaban equivocadas. Por esta razón, cuando tengas una discusión con alguien o un desencanto personal, intenta observar su perspectiva desde esta interpretación optimista. De este modo, simplificas la realidad.

Intenta ser una persona accesible para los demás.

Cercana en el trato y disponible para dedicar tiempo a los otros. No solo puedes compartir estos valores en tu entorno inmediato, sino que, a nivel social, puedes colaborar como voluntario en un fin social en el que crees. El voluntariado es una escuela de aprendizaje en sí misma y una lección de humildad para quien descubre que tiene tanto que aprender de los demás. Cualquier medida que pongas en práctica para limitar el individualismo te ayuda a estar más cerca de los demás.

Reconoce tus propios límites. No eres omnipotente.

Como ser humano, experimentas agotamiento cuando no escuchas las señales de tu propio cuerpo. Tienes que establecer un orden de prioridades porque no puedes llegar a todo en un solo día.

Tus fortalezas también son finitas porque no siempre es cierto que querer es poder, aunque este mensaje resulte muy atractivo en los libros de autoayuda. Por tanto, si analizas con sinceridad tu propia naturaleza humana y tu propia vida, te darás cuenta de que existen muchas situaciones marcadas por ese concepto de límite que es una lección de humildad en sí misma porque te posiciona ante el mapa de tu propia realidad. Aunque seas autosuficiente, también necesitas de los demás.

Edición: Gabriela Guedea

Grupo Radiza Chihuahua


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