Sección: Tips

¿Hijos? No, gracias

Miercoles, 14 de Junio de 2017 07:29
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¿Cómo? ¿Aún no le ha sonado su reloj biológico? ¿Será que se descompuso? ¿No cree que se le está pasando el tren de los hijos? ¿No ve que un hijo es lo que da significado a la vida? ¿Quién la va a visitar en unos años en el ancianato? ¿No le importa la soledad? ¿Quién se va a parecer a usted? ¿Y si sus papás no la hubieran tenido a usted? ¿No está pensando de forma egoísta? ¿No ve que las mujeres están hechas para ser mamás? ¿No se va a arrepentir después?

Sólo algunas de las insistentes preguntas que suelen hacerle a las mujeres ´NoMo´ -término popularizado por la asociación británica Gateway Women para hablar de las ´No Mothers´-, esas que han preferido no ser mamás. Cada vez son más las mujeres que deciden no tener hijos. En 2016 una encuesta en países occidentales, realizada por la plataforma Sin Filtros, reveló que cerca de 25% de las nacidas en la década de 1970 no serán madres.

Aspectos biológicos, falta de condiciones económicas o emocionales ´adecuadas´, poca empatía con los niños o sencillamente la determinación personal son algunos de los motivos que sustentan lo demostrado por el Pew Research en 2010 y divulgado en la portada de Time: ¿Es igual ser mujer a ser mamá?: en todas las razas y poblaciones del mundo está bajando la tasa de fertilidad.

Independencia, autonomía y prejuicios

Aunque las razones son diversas, por lo general las ´NoMo´ son mujeres independientes y autónomas, con un buen nivel educativo y económico, que valoran su tiempo y sus actividades propias. Aunque muchos piensan que las mujeres se hacen ´NoMo´por falta de oportunidades para tener una familia, quienes las han estudiado tienden a explicar más bien que la maternidad ha dejado de ser una obligación social.

Ese ´mandato´ único o cliché de la maternidad por el mero hecho de ser mujer es objeto de todo tipo de cuestionamientos. Para Linda, de 40 años, “este mundo, este país y esta ciudad no se me hacen un lugar ideal para traer hijos. Los humanos hacemos cosas horribles al planeta, a los animales, a los mismos humanos, no me interesa traer seres nuevos a este mundo. Me interesa más ayudar a los seres vivos que ya existen, no necesitamos más sino mejores”.

En muchos ámbitos, no tener hijos cada vez se ve menos como una pérdida y hay quienes ejercen una especie de orgullo ´childfree´, que argumentan como una decisión consciente, sana y generosa con la humanidad. Una de las raíces de esta tendencia se remonta a los 80 ochenta con los ´dinkies´ (double income-no kids o sueldo doble-sin hijos), parejas en cuyo estilo de vida ciertamente no encajaban los biberones ni las tareas escolares. Luego, en los 90, una parte de las nuevas generaciones optaron por los viajes y las carreras profesionales.

La decisión de Lola, de 67, fue menos coyuntural: “Fue una decisión tomada en mi adolescencia con base en el tratamiento tan diferente que recibíamos en casa y en la sociedad, los hombres y las mujeres. También a partir de la observación de la vida de mi mamá, dedicada a criar cinco hijos, en casa, mientras mi papá era dueño de su tiempo. Entonces pensé que era muy mala idea tener hijos, no tendría derecho a una vida propia hasta que la de ellos estuviese resuelta y eso sería muy tarde para hacer realidad mis sueños”.

Lina, de 35, cuenta que desde niña no quería tener hijos: “Cuando jugábamos a la casita, yo siempre elegí ser la hija universitaria que iba a viajar por el mundo. En un momento de mi vida estuve con un hombre muy católico que aspiraba a casarse y tener hijos, y yo traté de soñar lo mismo. Al final entendimos que no teníamos un futuro”.

“Sólo las madres son verdaderas mujeres”

Por elección o por circunstancias, resulta interesante la opción de estas mujeres que navegan contracorriente en una sociedad que todavía las ve como máquinas para fabricar bebés. Como dice Lina, realmente no hay un motivo en específico, simplemente sus sueños nunca han incluido tener hijos y está segura de que no los necesita para que su vida sea completa y pueda ser feliz. “Aunque a la sociedad le cuesta entenderlo, hace poco descubrí que biológicamente es casi imposible que yo quede embarazada y hoy vivo tranquila con la certeza de saber que hasta mi cuerpo sabe que yo no nací para ser mamá”.

Por su parte, aquellas que son mamás destacan aspectos positivos de la vida de las ´NoMo´: sin hijos no hay tanto riesgo de perder el trabajo, de moverse de un lado a otro y hacer cambios de vida, no se tienen tantas responsabilidades, hay tiempo libre y pueden dormir a sus anchas. Además, su determinación quizás deja de sumar a la lista ´madres tóxicas´, esas que culpan a los hijos de no haberse realizado como personas.

Pero la presión social no se detiene. Linda recuerda una anécdota de su suegra señalándola con el dedo y diciendo: ´Escúchame muy bien, te vas a arrepentir, nunca te vas a realizar como mujer´. “Las mujeres que decidimos no tener hijos construimos nuestra vida creando redes de familias distintas y diversas”.

Aunque es algo personal, relata Lina, “una clienta me dijo que pronto cambiaría de opinión y que todavía estaba a tiempo de tenerlos. Una de mis colegas procedió a informarme que si no tenía hijos me arrepentiría toda la vida. También me han dicho que jamás conoceré la verdadera felicidad o que no voy a realizarme como mujer. Un conocido llegó a decirme que yo no era una verdadera mujer porque sólo las madres son realmente mujeres”.

Libertad, batallas y cambios

Frente a esa estigmatización social, han surgido voces como la de María Fernández-Miranda con su libro "No Madres" a mujeres que viven realizadas en su vida sin hijos. "No es un libro en contra de la maternidad, no tengo problema en admitir que sin duda me pierdo cosas. Pero también gano otras, y de esas nadie me había hablado."

También la publicación "Rocking the life unexpected" busca modificar el prejuicio de que las mujeres sin hijos no son felices. Por si fuera poco, se han creado organizaciones de apoyo de los ´childfree´como The National Organization for Non-Parents, No Kidding international y Kidding Aside para mujeres que como Jennifer Aniston, tras la intensa presión mediática entorno a que sea mamá, dijo: “No estoy embarazada, lo que estoy es harta”.

Lo cierto es que esta libertad que ejercen muchas mujeres se debe a un camino de batallas y cambios profundos, que todavía se sigue recorriendo. “Nos fortalecimos, somos capaces de lo que hacen los hombres y hasta más, tuvimos acceso al conocimiento, llegamos al mercado productivo para quedarnos y comprendimos que un marido e hijos no es un proyecto de vida, aunque no son incompatibles”, reflexiona Lola, quien agrega que gracias en gran parte al movimiento feminista, las mujeres hemos encontrado que se puede ser feliz y plena sin hijos.

Se abre el abanico de posibilidades. Linda opina que hay muchas maneras de vivir la vida y no todas necesitan hijos. “Ni siquiera creo que muchas de las mujeres que tienen hijos se hayan preguntado siquiera la posibilidad de no tenerlos. Desde siempre, la sociedad y la educación nos han planteado que uno nace, crece, se reproduce y muere; es lo que toca, así es y ya”, enfatiza.

Lola no se siente mal por su decisión, pero tampoco deja de reconocer el inmenso placer y la sensación de satisfacción en sus amigas que son abuelas: “No me arrepiento de no haber cumplido la exigencia social de traer hijos al mundo para demostrar que somos mujeres completas”, que como neciamente repiten algunos: una mujer sin hijos es un jardín sin flores.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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